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La incertidumbre como punto de partida: reflexiones del libro Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?

La incertidumbre como punto de partida: reflexiones del libro Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?

 

En el mundo complejo y dinámico de la gestión de riesgos, nos enfrentamos constantemente a la incertidumbre. Cada decisión que tomamos implica evaluar posibles eventos y estimar sus probabilidades y consecuencias. En este contexto, el libro "Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?" de Jorge Wagensberg nos ofrece una perspectiva fascinante sobre la incertidumbre y cómo abordarla basándonos en una lógica profunda y fundamentada en la propia naturaleza.

En su obra, Wagensberg nos invita a reflexionar sobre la intersección entre la incertidumbre y el pensamiento. Nos recuerda que pensar, esencialmente, es pensar en la incertidumbre. En el campo de la gestión de riesgos, esto adquiere un significado poderoso. Cada vez que evaluamos un riesgo, entramos en el territorio de lo incierto, donde lidiamos con múltiples variables y posibilidades.

El autor nos lleva a entender que el camino hacia la toma de decisiones racionales no es lineal ni predecible. El proceso de pensar en la incertidumbre nos guía hacia el mundo de lo imaginativo y lo plausible. Alimentamos nuestra lógica con lo que es lógicamente viable y plausible, basándonos en la información y el conocimiento disponibles.

Tomemos como ejemplo la gestión de riesgos en el sector financiero. Ante un entorno económico volátil, los profesionales deben considerar diversos escenarios plausibles para evaluar el riesgo de una inversión. Al analizar factores económicos, políticos y sociales, se busca determinar la probabilidad de que ocurran eventos desfavorables, como una recesión o una crisis financiera. Esta lógica basada en lo plausible nos permite tomar decisiones informadas y adaptativas, considerando diferentes alternativas y preparándonos para diversos resultados.

A medida que avanzamos en nuestra reflexión, Wagensberg nos lleva a considerar el concepto de probabilidad. Nos muestra cómo se construye la probabilidad basada en lo plausible y cómo se relaciona con las consecuencias de los eventos. La probabilidad se convierte en una herramienta poderosa para evaluar riesgos y estimar la frecuencia de ocurrencia de eventos.

Imaginemos un escenario en la industria manufacturera, donde el lanzamiento de un nuevo producto está sujeto a diversas variables. Al analizar el mercado, las tendencias de consumo y los factores competitivos, podemos estimar la probabilidad de éxito del lanzamiento. Esta probabilidad se basa en la combinación de lo plausible, como la demanda del mercado y la calidad del producto, y las consecuencias esperadas, como las ganancias proyectadas y la penetración en el mercado.

 

Libro disponible en Amazon.

 

El libro "Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?" de Jorge Wagensberg ofrece más de 500 aforismos sobre la incertidumbre y las diferentes formas en que se estudia o se considera.

Analizamos la siguiente secuencia sobre PROBABILIDAD.

"Pensar es pensar en la incertidumbre"

“Lo lógicamente viable se alimenta de lo imaginable”

“Lo plausible se alimenta de lo lógicamente viable”

"Lo probable se alimenta de lo plausible"

"Lo real se alimenta de lo probable"

"La probabilidad es el grado de probabilidad de un éxito antes de su ocurrencia"

Basándonos en la lógica anterior, podemos concluir que:

  • Identificar riesgos es pensar en posibles eventos;
  • Analizar riesgos es determinar con qué frecuencia (probabilidad) pueden ocurrir estos eventos y cuál será su impacto (consecuencias) en el resultado final.
  •  

    Gestionar riesgos implica identificar eventos posibles y estimar sus frecuencias para minimizar el impacto negativo en los objetivos. Por ejemplo, en una empresa de transporte, identificar el riesgo de retrasos en las entregas implica pensar en posibles eventos, como condiciones climáticas adversas, congestiones de tráfico o fallos mecánicos en los vehículos.

    Después de identificar estos eventos, es necesario estimar sus frecuencias. Por ejemplo, analizar datos históricos del clima para determinar la probabilidad de condiciones climáticas adversas, mientras que el análisis de rutas y horarios puede estimar la probabilidad de congestionamientos en los trayectos.

    Basándonos en estas estimaciones, la empresa puede adoptar medidas para reducir la frecuencia de estos eventos. Por ejemplo, invertir en mantenimiento preventivo de los vehículos para minimizar fallos mecánicos o implementar estrategias de ruteo que eviten áreas con antecedentes de congestión.

    Sin embargo, es importante recordar que el factor azar siempre jugará un papel importante. Incluso con medidas preventivas, todavía puede haber ocurrencia de eventos no deseados. En estos casos, es fundamental gestionar el impacto. Por ejemplo, tener un plan de contingencia para manejar retrasos en las entregas, tener equipos de soporte disponibles para reprogramar entregas o informar a los clientes.

    Es importante destacar que el cálculo de las probabilidades no siempre es simple o posible con la información y recursos disponibles. En estos casos, es válido utilizar enfoques cualitativos. Por ejemplo, una empresa puede hacer un análisis de escenarios y estimar la probabilidad de diferentes eventos basándose en la opinión de expertos.

    Gestionar riesgos implica no solo pensar en posibles eventos, sino también estimar sus frecuencias y tomar medidas para reducirlas. Además, es necesario considerar el impacto de estos eventos y estar preparados para manejarlos de manera efectiva. La relación entre la probabilidad y las consecuencias es compleja, y la probabilidad no puede reducirse a un simple número, ya que involucra incertidumbre y variabilidad inherentes al entorno empresarial.

    En conclusión, el libro "Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?" de Jorge Wagensberg nos invita a reflexionar sobre la incertidumbre y su relevancia en la gestión de riesgos. A través de una lógica profunda y fundamentada en la propia naturaleza, somos guiados a entender que pensar en la incertidumbre es esencial para tomar decisiones informadas y adaptativas.

    En el mundo de la gestión de riesgos, debemos considerar múltiples escenarios plausibles y estimar probabilidades basadas en lo plausible y en las consecuencias esperadas. Al utilizar esta lógica, podemos abordar de manera más eficaz los desafíos del entorno empresarial y tomar decisiones que minimicen los riesgos y maximicen las oportunidades.

    La obra de Wagensberg nos enseña que la incertidumbre no debe ser temida, sino abrazada como punto de partida para el crecimiento y la innovación. Él nos invita a pensar en la incertidumbre como un impulsor para tomar decisiones inteligentes y audaces, donde la gestión de riesgos se convierte en un arte y una ciencia para navegar con éxito en un mundo incierto.